Octubre 2020

Volumen 99, Número 2

El coronavirus nos ha cambiado de muchas maneras. ¡Esto ha causado que tengamos que refugiarnos en casa por meses, lo cual ha sido una experiencia nueva! Este virus invisible ha evitado que nos conectemos con la gente fuera de nuestros hogares ya sea familia o amigos. Ha roto nuestras conexiones con nuestros compañeros feligreses y especialmente con nuestras catequistas y amigos de Spred. El covid-19 ha sido aterrador en muchas maneras, especialmente al no poder ser capaces de ver a nuestros seres queridos que fueron hospitalizados o visitar a los que están en asilos, centros de rehabilitación o instituciones residenciales. Sin embargo, yo creo todavía que debemos tener esperanza.

 

“Que Dios, fuente de toda esperanza, les conceda esa fe que da frutos de alegría y

paz, y así se sientan cada día más esperanzados por el poder del Espíritu Santo”.

                                                                                                            Romanos 15:13

 

He escuchado historias de una vinculación verdadera entre los que viven juntos mediante las actividades compartidas tales como juegos de cartas, cocinar, hornear, ver películas, comidas sin prisa como familia alrededor de la mesa de la cocina. Este tiempo juntos ha ayudado a los miembros de la familia a saber más acerca de los demás. Una de mis vecinas compartió una experiencia con su familia. Se fueron a una reserva forestal y caminaron por un rato. Luego disfrutaron un almuerzo en el campo antes de regresar a casa. Yo misma he tenido muchas oportunidades de poder tener largas conversaciones telefónicas con amigos cerca y lejos. Incluso he experimentado una llamada con una bocina para teléfono que uno de mis amigos ajustó para que cuatro de nosotros pudiéramos hablar desde varios lugares. ¡Qué experiencia maravillosa! Me he mantenido conectada por correo con tarjetas para varios amigos y familiares. Algunos de ellos viven en instituciones residenciales u hogares CILA y han estado refugiados en sus lugares por muchos meses sin visitas permitidas. Una familia me agradeció por enviar tarjetas a su hija que ama recibir correspondencia.

 

Muchas de nuestras comunidades de Spred han sido muy creativas para conectarse con sus amigos con discapacidades intelectuales y con las demás catequistas.

 

Una comunidad de Spred comparte una reunión social con helado a través de Zoom. Otra comunidad de Spred celebró el Sacramento de la Reconciliación con su pastor a mediados de julio ya que las iglesias están abiertas para misas y celebración de sacramentos. Las catequistas de un grupo de Spred organizaron un desfile de carros para visitar a sus amigos. Mi parroquia ha tenido misas los fines de semana desde mediados de junio. Un día de julio, me sorprendí de ver a una de las catequistas de Spred y dos de los amigos de Spred sirviendo como anfitriones para registrar a la gente mientras entraban a la iglesia para la misa. Luego ayudaban a los feligreses a recibir desinfectante para las manos antes de entrar a la iglesia. Escuché de los planes de otra comunidad de Spred para crear una canasta de regalos para cada uno de sus amigos que contenía artículos que disfrutan en Spred o en la escuela. Las consideraciones de todas estas personas levantan mi espíritu.

Verdaderamente extraño nuestras sesiones de Spred las cuales terminaron abruptamente a mediados de marzo. Me doy cuenta que Spred es mi comunidad de fe. Mis amistades en Spred se profundizan por medio de compartir nuestras historias. Todas las catequistas y amigos son contadores de historias en nuestras sesiones de Spred.

 

He descubierto algunas cosas valiosas en la importancia de contar historias en el espacio sagrado el cual es creado por la catequista guía para todos nosotros.

 

“Ya sea que la entrega sea amateur o profesional… Todo lo que

importa, parece, es que el contador se preocupe por su historia”. 1

 

Muchas personas que son nuevas en Spred se sienten incómodas hablando de una experiencia de la vida cotidiana que han tenido. Me doy cuenta que quizá algunas personas sienten que la historia de su vida es muy ordinaria para hablar de ella. Se sienten avergonzadas. Pero todo lo que importa es que usted se preocupe por su historia.

 

“Los buenos contadores de historias son personas que cuentan historias

de las que se preocupan verdaderamente y quieren contar, se preocupan

por la audiencia y quieren que escuchen. Esto es un don”. 2

 

Disfruto escuchar las historias de las otras catequistas, pero ni las juzgo ni las comparo con mis propias historias. Encuentro que este compartir construye comunidad entre nosotros. Todos los que dicen sí al ministerio de Spred saben que son una comunidad abierta a compartir nuestras historias para construir relaciones de confianza y respeto. Cada uno de nosotros sentimos que nuestro compartir es sagrado. De otra manera, las catequistas de Spred nunca se sentirían cómodas suficientemente para compartir una experiencia de vida. Se destruiría la confianza.

 

            “Las historias son medicina. El lenguaje sobrepasa al ego –es un lenguaje

            de ensueño. Y las entidades en la psique que ponen atención al lenguaje

            de ensueño son el alma y el espíritu”. 3

 

Nuestra meta es la comunión con Dios a través del proceso de evocaciones, por medio del proceso de traer a la mente nuestras propias historias.

 

“La sesión de preparación de catequistas que precede a cada experiencia con nuestros amigos, proporciona el medio para que nos desarrollemos como comunidad de fe. Participamos en un proceso que nos pide evocar una experiencia vivida. Involucramos todo nuestro ser, cuerpo, mente y espíritu para volvernos presentes para un evento, y al ser atrapados por él, lo vivimos simbólicamente. La evocación de cada persona es única aunque todas están vinculadas intrínsecamente, son consecuencia de la misma intencionalidad. Después de compartir, la catequista guía sitúa explícitamente nuestra experiencia simbólica en la fe de la Iglesia (la cual llamamos evocación litúrgica). Nuestra experiencia es iluminada y nos volvemos conscientes de la presencia de Dios. Mientras la catequista lee del libro de la Palabra de Dios (lo cual llamamos evocación bíblica), experimentamos estar dispuestos interiormente bajo la acción del Espíritu para recibir el mensaje de Jesús. La experiencia es una de estar unificados y reunidos en Dios”. 4

Cada vez que conozco a los miembros de un equipo básico de Spred durante el entrenamiento o cuando se forma un grupo nuevo, me deleita guiar una sesión de preparación para catequistas. Empiezo estableciendo que compartir nuestras historias es un don para la comunidad de Spred para construir confianza entre nosotros. Le doy a la comunidad veinte minutos de silencio para reflexionar en sus experiencias vividas y así discernir cuál historia contar. Tenemos que haber vivido realmente una experiencia que queremos compartir para desenterrar los sentimientos que las historias evocan. Mientras la sesión progresa nos damos cuenta que nos estamos acercando a Dios en nuestras vidas diarias. No podemos apresurar la sesión de preparación para catequistas. Simplemente se despliega conforme uno se mueve a través de las evocaciones guiadas por la catequista guía. Al compartir la historia de una experiencia vivida, tocamos nuestros sentimientos y emociones que resuenan dentro de nosotros. Esto realza nuestra memoria y nos ayuda a estar en comunión con un Dios amoroso y misericordioso.

 

            “Contar nuestras historias nos ayuda a descubrir quiénes somos en realidad.

            Realmente no aprendo mi historia excepto en el proceso de contarla”. 5

 

“El descubrimiento del amor de Dios en los hechos comunes de la vida diaria nos ayuda a desarrollar una actitud más contemplativa tocante a nuestra experiencia. Atesoramos la vida como un lugar habitado por lo sagrado. Saboreamos las ocasiones que nos reunimos para sentir el Misterio de la vida y descansamos en la Presencia de lo que desafía cualquier explicación. Experimentamos nuestra identidad como una comunidad eclesiástica y crece nuestra habilidad de confiar en el Espíritu de Dios el cual nos da como misión ser la Luz de los demás.”. 6

 

            “Cada uno de nosotros tiene un corazón lleno de historias para compartir

            extraídas de los detalles irrepetibles del vivir cotidiano”. 7

 

Cuando elijo catequistas nuevas para compartir en una sesión para catequistas durante el  entrenamiento, me doy cuenta que hay voluntarias que podrían no haber experimentado esta clase de catequesis. Sin embargo, estoy completamente sorprendida por lo que comparten. Es un verdadero don aprender más acerca de sus vidas y de su fe en Dios que está presente con nosotros.

 

“En el amor entre hermanos demuéstrense cariño unos a otros. En el respeto estimen a los otros como más dignos. En el cumplimiento del deber no sean flojos. En el Espíritu sean fervorosos y sirvan al Señor. Tengan esperanza y sean alegres. En las pruebas sean pacientes. Oren en todo tiempo. Con los que estén de paso sean solícitos para recibirles en su casa. Romanos 12: 10-13

 

“Cuando las catequistas completan una sesión de preparación, están alertas para la próxima sesión con sus amigos con discapacidades intelectuales y del desarrollo. Ellas quieren saber más acerca de las vidas de sus amigos, de sus actividades, de los hechos, buenos y malos”. 8

 

“Estamos hablando de un viaje espiritual. Encontrar la historia es parte del trabajo”. 9

 

Elizabeth Sivek

Trabajadora Religiosa Comunitaria de Spred, Chicago

 

 

 

1. “Once Upon A Time”, Yoga Journal, Ann Cushman, July/August, 1993, 2. Ibid. 3. Ibid. 4. “Un Lugar de Bienvenida para la Presencia de Dios”, Sr. Susanne Gallagher, Boletín de Spred, Ene. 2009. 5. Ibid. “Once Upon A Time”. 6. Ibid. “Un Lugar de Bienvenida para la Presencia de Dios”. 7. Ibid. “Once Upon A Time”. 8. “Apoyo a Catequistas para la Misión”, Fr. James McCarthy, Boletín de Spred, Oct. 2009. 9. Ibid. “Once Upon A Time”.

 

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