Febrero 2020

Volumen 98, Número 2

Con frecuencia compartimos en nuestros grupos de Spred acerca de las personas en quienes dependemos. Incluso los más fuertes de nosotros necesitamos de otras personas en quien se puede confiar para que aparezcan y nos apoyen cuando tenemos que tomar una decisión y estamos inseguros de qué es lo mejor, cuando no nos sentimos bien y necesitamos que alguien nos acompañe y nos ayude, o solo porque somos seres humanos que no estamos para hacer todo a solas. La red de personas en quienes confiamos podría ser llamada el andamiaje de nuestras vidas.

 

Todos necesitamos algún andamio en nuestras vidas. Algunos lo necesitamos más que otros pero todos lo necesitamos. Cualquier actividad en la que estamos involucrados, ya sea cocinar la cena, jugar un deporte, ser parte de un grupo o incluso escribir un boletín de Spred, necesita una estructura para hacer lo que tenemos que hacer. Las estructuras no están para restringirnos si no para apoyarnos.

 

Así, también, en nuestras sesiones de Spred necesitamos un andamio para mantenernos unidos. El andamio nos ayuda cuando somos nuevos en Spred. No tenemos que reinventar la rueda cada vez que venimos a nuestro grupo. Nuestro entrenamiento inicial, o nuestro entrenamiento de liderazgo, nos ayudan a hacer lo que debemos hacer. Este andamiaje incluye la estructura de nuestras sesiones de Spred. Recientemente, en una sesión con una catequista guía nueva, pasamos tiempo asegurándonos que todos supiéramos el orden de las diferentes partes de una sesión de Spred. Algunos estaban sorprendidos de qué difícil era poner cada parte en su lugar, a pesar de que sabían cómo moverse de una parte de la sesión a la otra cuando estaban trabajando en una sesión real. Esto muestra cuánto de lo que hacemos se absorbe en un nivel profundo de nuestra consciencia –un poco como preguntarle a un conductor experimentado cómo manejar. El sólo lo hace, justo como nosotros hacemos nuestra sesión de Spred.

 

A menudo, los elementos del andamiaje de Spred pasa desapercibido porque nos hemos acostumbrado a ellos, pero vale la pena tomar tiempo para pensar en qué bien los usamos para apoyar nuestras sesiones.

 

En un boletín previo examinamos tres elementos del andamiaje de Spred: un sentido de misterio, el regalo del método Spred, y el ambiente hermoso que creamos para nuestras sesiones de Spred. En este boletín examinaremos otros tres elementos del andamiaje.

 

                        +La presencia de Dios en los eventos cotidianos de nuestras vidas.

                        +Relaciones.

                        +Quietud.

 

La presencia de Dios en los eventos cotidianos de nuestras vidas

 

Un canto que con frecuencia usamos en Spred es el de Bernadette Farrel “Dios Cotidiano”. La letra de ese himno evoca a Dios cuya presencia se siente cuando descansamos, nos levantamos, soñamos y compartimos.

La presencia de Dios se siente como un “padre gentil”… un “hermano fiel”… una “hermana tierna”… una “madre amorosa. En otras palabras, el canto evoca a Dios que está presente en cada momento de nuestras vidas y en las personas que encontramos en nuestras vidas.

 

El Dios cotidiano es el Dios que guía a nuestros amigos que encontramos en nuestras sesiones de Spred. Reunidos alrededor del Libro Sagrado de la Palabra de Dios, usamos un objeto simple de la vida diaria, uno que nuestros amigos reconocerán, flores, hojas, vela, para evocar experiencias cotidianas. Recordamos y ayudamos a nuestros amigos a recordar una experiencia de paz, alegría, de pertenecer, de disfrutar la belleza de la creación. Recordamos a la gente que nos ayuda y a quienes nosotros ayudamos. Recordamos gente que nos hace sentir bien y nos llena de vida. Recordamos tiempos buenos y estamos agradecidos por ellos. Si recordamos tiempos difíciles, entonces estamos agradecidos con los que nos ayudaron a superarlos.

 

 

Todas estas preciosas cosas que compartimos alrededor del Libro Sagrado son cosas de nuestras vidas. Mucha gente no llamaría a esto experiencias religiosas y sin embargo es exactamente lo que son. No necesariamente suceden en oración, ni en una iglesia, pero siguen siendo lugares de encuentro con Dios. Son lugares de encuentro con Dios que hicieron todas las cosas creadas en las cuales nos regocijamos y en cuya imagen están hechas las personas con quien compartimos nuestras vidas.

 

El compartir de nuestras vidas continúa alrededor de nuestra mesa del ágape. Esto también es una experiencia religiosa, evoca nuestras celebraciones Eucarísticas y así las historias también son historias de nuestras vidas en Dios aunque pocas veces lo decimos explícitamente. Alguna veces la gente dice, cuando se les pregunta si tienen alguna noticia que compartir en la mesa, dicen que nada, que no han hecho nada especial. Sin embargo, nuestras noticias no tienen que ser extraordinarias. Los hechos simples de nuestras vidas diarias son valiosos para compartir porque nuestras vidas son preciosas a la vista de Dios.

 

Relaciones

 

Las relaciones son el corazón del método de Spred. Como todos sabemos, la relación uno a uno entre la catequista y su amigo habla de Dios que anhela compartir la amistad con nosotros. Para un amigo, la experiencia de la presencia fiel de la catequista, lista y esperando darles la bienvenida en cada sesión, evoca el amor fiel del Padre que ya está esperando a dar la bienvenida a sus hijos cuando ellos quieran volver a él. No importa si el amigo está teniendo un mal día y no se siente bien. Aún así la catequista está esperando y da la bienvenida. Y lo mismo aplica al contrario. Nuestras relaciones con nuestros amigos nos muestran que “el Señor no mira como la gente mira; ellos miran la apariencia exterior; pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7) Nuestros amigos tienen una manera de ver que deja atrás las apariencias externas para mirar directo en la esencia de lo que verdaderamente somos. Eso nos enseña lo que somos a los ojos de Dios, hijos amados de Dios, no lo que vestimos, lo que conducimos, ni cuánto pesamos.

 

 

Las relaciones entre las catequistas de Spred son igualmente importantes. Los grupos de Spred se forman principalmente de personas que no se conocían muy bien antes de empezar, pero en el curso del entrenamiento y el trabajar juntos se forma una amistad genuina. Ellos desarrollan una profundidad que es muy valiosa. Porque confiamos en nuestras compañeras catequistas, compartimos cosas de nosotras mismas que muy pocos conocen de nosotros. Confiamos en que lo que compartimos será confidencial. Estos vínculos de confianza apoyan a todo el grupo. Confiamos en que nuestras compañeras catequistas tienen en su corazón el mejor interés para nuestros amigos. La confianza construye a la comunidad y sin comunidad no hay Spred.

La comunidad de Spred nunca tuvo la intención de ser un grupo de personas que no mirara más allá de sí mismas sino que fuera un puente con una participación completa en la vida de la comunidad parroquial más amplia. Esto incluye no sólo al párroco cuyo apoyo y participación con el grupo es vital para que esto prospere, sino también con los demás en la parroquia. Por ejemplo, si el grupo de Spred tiene un representante en el concilio parroquial, la parroquia lo sabrá y puede apoyar al ministerio de Spred y el trabajo del grupo de Spred puede apoyar las metas pastorales de la parroquia.

 

Si los ministros de bienvenida conocen a nuestros amigos, recibirán una bienvenida especial y si los ministros extraordinarios de comunión están conscientes de nuestros amigos, estarán más sintonizados a sus necesidades. Los ministros de música son indispensables para la celebración de las liturgias familiares de Spred. Es útil crear relaciones con otros grupos como San Vicente de Paul y otros grupos sociales, dependiendo de la parroquia. Cuando vemos más allá de nosotros, encontramos formas de pertenecer.

 

Quietud

Los observadores de las sesiones de Spred con frecuencia comentan qué silenciosa y pacífica es la sesión. Algunas veces esto es una sorpresa para un grupo que podría haber estado consciente del ruido, charla, dificultades con una actividad. Lo que esto indica es que hay algo más que el silencio y la paz de una sesión de Spred que simplemente la ausencia de sonidos. Habrá el sonido de la gente moviéndose por ahí, una palabra amable de apoyo o un amigo para quien no tener una charla es un trabajo en progreso. Podríamos estar repitiendo una conversación de más temprano en el día o lo que cenaremos mañana. Necesitamos silencio. Como Santa Teresa de Calcuta dijo: “Dios es el amigo del silencio”. Si tenemos que escuchar a Dios en nuestros corazones y en los corazones de nuestros amigos, necesitamos dejar espacio para que Dios hable. La quietud sucede cuando lo interno y lo externo se detiene y cuando nuestros cuerpos se relajan para que nuestros movimientos también estén quietos. La quietud nos permite estar abiertos a Dios no sólo como si alguien nos hablara directamente sino como si alguien nos hablara a través de los que nos rodea.

 

La quietud es creada por el grupo que llega y se prepara para la sesión, consciente de que la preparación es más que sólo sacar las actividades y todo lo necesario para el ágape. La preparación implica dejar suficiente tiempo para que cada catequista se acomode calladamente con su actividad elegida. La quietud se establece con los tonos tranquilos con los que la catequista de actividades saluda a cada amigo, haciéndolos sentir verdaderamente bienvenidos. La quietud se crea por la manera en que una catequista muestra, más que decirle a un amigo, cómo se usa una actividad. La quietud se crea por las catequistas de actividades y guía que se mueven por el salón calladamente y sin prisa. Cuando estamos tan cerca de la quietud como podemos estar razonablemente, la atesoramos y tratamos de mantenerla mientras retiramos nuestras actividades y nos movemos hacia el círculo del silencio. Lo atesoramos cuando dejamos el cuarto de celebración para que nuestro arreglo de la mesa evoque verdaderamente la preparación del altar en la misa más que sólo la prisa por colocar todo sobre la mesa.

 

Un orador dijo recientemente en el programa de radio Pensamiento para el Día: “la quietud nos permite observar una experiencia todo el tiempo aceptando que no seremos capaces de entender todo”. La quietud, él dijo, es como la “conversación de los amantes” en la cual “hay pensamiento pero también un deseo único por comprender tanto como sea posible de la otra persona. En la quietud podemos pasar una mirada de celebración, aprobación, persistente del ojo interno sobre la realidad de la creación”.

 

En la quietud, los miembros de la comunidad de Spred pueden mirar en la belleza que es la realidad de cada uno de nosotros, creados a imagen y semejanza de Dios.

 

Lisbeth Raeside

Directora de Spred, Glasgow, Escocia

 

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