Mayo 2020

Volumen 98, Número 5

Observación: 1. Ver, observar, percibir, notar. 2. Mirar con atención, para ver o aprender algo. (Enciclopedia Webster)

 

“Usted puede experimentar la belleza de la naturaleza sólo cuando usted se sienta con ella, la observa, la respira y habla con ella” (Sanchita Pandey, “Lecciones de mi Jardín)

 

 

Mi esposa y yo a menudo comentábamos cómo nuestra nieta más joven en su primer año de vida pasaba minutos sólo estudiando los rostros de sus padres, abuelos y hermana mayor. Como muchos infantes, ella alguna vez estaría embelesada con atención mientras mira a la persona que la sostiene. Ella parecía deleitarse mucho al reconocer y notar los detalles y distinciones de los rostros de estos individuos que la aman. Así, el comportamiento de aprender de la observación empieza temprano en nuestras vidas.

 

Los Centros de Spred Diocesanos son motivados a establecer un sitio donde los adultos interesados puedan observar una sesión de Spred. ¿Qué sucede durante una observación? ¿Quién se puede beneficiar de esta práctica? ¿Por qué se anima?

 

La experiencia de Spred en Chicago es que la observación es la mejor manera para que los adultos interesados en saber más acerca del método de Spred y para ver una sesión de la comunidad total sin interrupciones. Una cosa es explicar cómo nuestros amigos pueden crecer en la fe a través de la amistad y la comunidad con una catequesis que modela reverencia y silencio comenzando con la persona humana y su propia experiencia. Otra cosa es ver en realidad una sesión de la comunidad total viva en tiempo real. Como resultado, ahora hay centros de observación en el Centro de Spred en el vecindario de Bridgeport, en Reina de los Ángeles en el norte, y en el Condado Lake en San Francisco de Sales en Lake Zurich.

  

La observación de una sesión de Spred requiere muchos elementos consistentes con Spred –alguna preparación, hospitalidad y bienvenida, un ambiente cómodo razonable, respeto para la dignidad de cada persona y una oportunidad para reflexionar sobre lo que la catequesis de Spred puede ofrecer a su propia vida. En el Centro de Spred en Chicago, un “anfitrión de cabina” da la bienvenida a todos lo que han llamado por adelantado para expresar su interés de observar una sesión. Los participantes podrían incluir catequistas de Spred experimentadas, otros adultos que casi no saben de Spred pero quieren verlo, padres de familia que se preguntan si Spred funcionará para su hijo o hija, y sacerdotes, diáconos y personal parroquial interesados en empezar una comunidad de Spred en sus parroquias. El anfitrión voluntario presenta lo que se experimentará en la reunión de dos horas –intentando ser sensible a diferentes necesidades, expectativas y preocupaciones.

Después de acomodarse y breves comentarios, el grupo va a un cuarto obscuro y callado con una ventana de una sola vista hacia el Cuarto de Actividades. Unos micrófonos apenas notables cuelgan del techo permitiendo a los observadores escuchar la música suave y los saludos sencillos cuando un amigo llega y es saludado calurosamente.

 

Cuando los observadores se sientan, ellos notan que catequistas y amigos están sentados en la misma mesa y la catequista de actividades calladamente supervisa el cuarto para los que necesitan ayuda especial. Los observadores a menudo se sorprenden por la paz tranquila y notan el enfoque sobre el trabajo individual en vez de la interacción social.

  

En la cabina, el anfitrión podría susurrar unas pocas respuestas a preguntas o señalar a nuestros amigos por nombre, pero mayormente, la sesión habla por sí misma. Finalmente el “círculo del silencio” se forma y los observadores perciben algo de la personalidad y la emoción que cada persona aporta a la sesión de Spred. Los que estamos en la cabina, giramos nuestras sillas calladamente mientras la comunidad acepta el llamado individual de la catequista de actividades para ir al Cuarto Sagrado, o como el grupo lo llama, el Cuarto de Celebración.

 

En el Cuarto Sagrado, la comunidad de Spred recoge la cosecha de la preparación del grupo de la sesión de preparación para catequistas de la semana anterior y de la actividad tranquila de los 50-60 minutos anteriores. Empezando con una experiencia humana, cada miembro del grupo es invitado por la catequista guía para participar a su manera –con las catequistas madrinas/padrinos que son capaces de dar voz a sus amigos y atraer la atención hacia los detalles pequeños del objeto o fotografía.

 

Mientras progresa la discusión hacia la meta de la sesión en maneras sutiles y a veces sorprendentes, los observadores sienten sus corazones emocionados. La catequista guía continúa sacando aspectos de esta experiencia humana, hasta que está convencida de que cada persona puede relacionarse al objeto o fotografía con una historia o sentimiento que apunta hacia la meta de la sesión.

Únicamente cuando la guía está lista ella cambia la discusión hacia una evocación de una experiencia litúrgica, ésta es un aspecto de la liturgia que la comunidad ha experimentado junta. Sin conectar los puntos, el grupo recuerda una experiencia de la iglesia que se ajusta adecuadamente con la evocación de la experiencia humana.

 

Perfectamente, la guía va hacia la Biblia, el Libro Sagrado, para leer un verso breve de las Escrituras. Se lee varias veces. Incluso se podría cantar o recitar en un llamado y respuesta sencillo.

  

La lectura se yuxtapone con nuestra propia experiencia como seres humanos y como comunidad de fe. No hay homilía ni sermón. Estamos presentes con nuestras propias experiencias. Disfrutamos algo de silencio.

 

Mientras la guía da el mensaje a cada persona, los observadores se esfuerzan para escuchar las palabras que se esperan con ansias. Cuando la guía completa el círculo y dice en voz alta: “Jesús hoy le dice a cada uno de nosotros…”, hay una sensación en la cabina de observación de que hemos sido incluidos en el mensaje.

 

Escuchamos la música de la expresión personal. Puede ser un salmo o himno. Luego observamos al grupo moverse junto alrededor del Libro Sagrado. Finalmente, unos pocos segundos (o minutos) de silencio concluye con la catequesis del Cuarto Sagrado.

El ágape es el tercer movimiento en la sesión de la comunidad total de Spred. El ágape ha sido llamado de muchas maneras: una mesa de compañerismo, mesa para compartir, tiempo para estar alrededor de la mesa, etc. El ágape en sí mismo recuerda el amor que todos compartimos después de la experiencia en el Cuarto Sagrado. Cuando todos son felices por estar juntos, es fácil reunirse alrededor de una mesa hermosa compartiendo comida, bebida y amistad.

  

Los que estamos en la cabina de observación, calladamente giramos nuestras sillas para ver hacia el Cuarto de Actividades otra vez. Vemos cómo cada persona comparte en la preparación de la mesa al llevar los manteles individuales, platos y vasos sencillos y una variedad de comida y bebida para que cada uno pueda compartir sin importar qué restricciones de dieta tengan. Atestiguamos la celebración de la amabilidad y amistad. Disfrutamos escuchar las canciones compartidas y todos nos unimos.

 

Esto lleva a un final de nuestro tiempo en la cabina de observación. Regresamos a nuestro cuarto de hospitalidad para completar las hojas de información y tener la oportunidad para reunir nuestros pensamientos y sentimientos acerca de lo que hemos experimentado.

 

Muchas catequistas actuales de Spred han dicho que la experiencia de observar fue los que las llevó a comprometerse con este ministerio. La observación ha ayudado a muchos padres de familia para decidir que sus hijos pudieran beneficiarse de esta experiencia de una comunidad de fe.

 

Después de algunas reflexiones en el cuarto de hospitalidad para observadores, el equipo básico de la sesión que observamos, vienen a visitarnos. Muchas veces, las reflexiones, las discusiones y descubrimientos compartidos encuentran su camino hacia los boletines de Spred y hacia el entrenamiento de Spred.

 

Este tiempo de retroalimentación es una oportunidad para escuchar las preocupaciones de los padres de familia. Ellos podrían estar temerosos de dejar a sus hijos con extraños, incluso si las catequistas son voluntarios parroquiales. Podrían estar temerosos de que sus hijos no se lleven bien con los demás. Los catequistas voluntarios que están observando también podrían necesitar reafirmación. “¿Qué pasa si los niños o adultos no me aceptan?” “¿Cómo sabré qué debo hacer?”

 

Como catequista experimentado de más de 15 años, encuentro que la práctica de observar una sesión bien preparada es valiosa para mi propia comunidad de Spred,

 

Me recuerda y me inspira para tomar la preparación muy en serio, como individuo y como comunidad de fe de creyentes adultos. Me provee con ideas para realizar (p.ej., cantar el mensaje bíblico). Y me ayuda a describir lo que es Spred al recordar estas experiencias de observación.

 

Sorprendentemente me siento parte de la comunidad que he observado, aunque de una manera algo diferente y remota. Creo que el Espíritu Santo no está restringido por la ventana de una sola vista –y los dones del Espíritu Santo también se otorgan a los que estamos en la cabina de observación.

 

Cuando lo oyeron esos dos discípulos, siguieron a Jesús. Se volvió Jesús y, al ver que lo seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?” Le contestaron: “Rabbí (o sea, Maestro), ¿dónde vives?” Jesús les dijo: “Vengan y verán” Fueron y vieron dónde vivía. Eran como las cuatro de la tarde y se quedaron con él el resto del día. Juan 1:37-39

 

 

 

Larry Adams

Catequista Guía, Sam Denis y Anfitrión de Cabina de Observación

 

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